Diego Sebastián Rosen fue arrestado junto a su chofer tras el salvaje ataque contra el tecladista de la banda Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su hija de tres años y la empleada doméstica. La hipótesis principal señala que buscaban una billetera fría con millones de dólares en criptoactivos.
Un espeluznante cuádruple homicidio conmociona a México y salpica de lleno a la Argentina. Diego Sebastián Rosen, un empresario argentino de 51 años, fue detenido en las últimas horas acusado de planificar y ejecutar la masacre de su socio comercial —el músico Jonathan Meléndez Ochoa—, la esposa de este (embarazada de cuatro meses), la hija de ambos de solo tres años y la empleada doméstica de la vivienda. Según la Fiscalía del Estado de México, el móvil del salvaje ataque fue la búsqueda de una «caja fría» que contenía una fortuna en bitcoins.
El baño de sangre se perpetró el pasado martes 2 de septiembre en el exclusivo condominio Grand Viure, en la zona residencial de Bosque Esmeralda. Aprovechando la relación de confianza que mantenía con el tecladista del grupo Camilo Séptimo por un emprendimiento conjunto de alquileres vacacionales, Rosen ingresó al departamento acompañado por su chofer, Gerardo Cisneros Bejarano, a quien le habría prometido un pago de dos millones de pesos mexicanos para actuar como cómplice.
La escena descubierta por las fuerzas de seguridad reflejó el nivel de saña del ataque:
- Piso superior: Las autoridades hallaron al músico maniatado con cinta adhesiva en un sofá y con un disparo en la cabeza. En el baño contiguo, su esposa Ana Paula Barragán y su hija de tres años yacían amordazadas y ejecutadas con impactos en el cráneo.
- Planta baja: Encontraron el cuerpo de Aleyda, la trabajadora doméstica de 21 años, atada y con disparos en la espalda y la cabeza, además del perro de la familia asesinado de la misma forma.
- El milagro: Un niño de cinco años logró salvar su vida al esconderse debajo de una cama durante toda la secuencia. Posteriormente fue rescatado por la policía y entregado a sus abuelos.
El secretario de Seguridad mexicano, Omar García Harfuch, ratificó que las imágenes de los domos de seguridad permitieron reconstruir el itinerario de Rosen tras la ejecución. Sin mostrar remordimiento, el sospechoso se dirigió directamente a un local gastronómico de la capital para comer tacos, retirándose luego hacia la colonia Del Valle al no encontrar servicio disponible.
Rosen y su chofer quedaron alojados en un penal de máxima seguridad a la espera del procesamiento formal por cuádruple homicidio calificado y robo agravado, mientras los peritos judiciales preparan la toma de testimonio del menor sobreviviente bajo estrictos protocolos de contención psicológica.
