Un escenario de profunda vulnerabilidad económica quedó al descubierto tras la publicación del último balance semestral del Indec. En el Gran Mendoza, el índice de pobreza trepó al 36,9%, dejando a casi 400.000 ciudadanos por debajo de la línea de flotación económica tras una suba de cinco puntos respecto del ciclo previo. El incremento interanual expuso la fragilidad de las familias frente a la escalada constante de la Canasta Básica Total, dejando a la provincia de Mendoza con registros considerablemente más severos que el promedio nacional.
Los datos socioeconómicos procesados por el organismo oficial de estadística marcaron un giro preocupante en la evolución de los indicadores cuyanos durante este primer tramo del año 2026. La pérdida del poder de compra en los salarios formales e informales provocó un descalce directo en los sectores dedicados al comercio, los servicios y la pequeña industria regional. Al mismo tiempo, la indigencia trepó al 7,3%, confirmando que unos 78.000 mendocinos sufren serias dificultades cotidianas para garantizar el plato de comida en sus hogares.
Los diagnósticos de los analistas económicos remarcaron que la contracción del turismo y del consumo minorista aceleró la caída de las familias de clase media hacia la franja de la pobreza.
Las estimaciones independientes advirtieron que la situación real en los municipios del interior mendocino podría registrar guarismos aún más complejos que los medidos en la capital provincial.
Las organizaciones comunitarias y los centros de asistencia barrial profundizarán los esquemas de contención alimentaria ante la alta demanda de raciones diarias en las zonas periféricas.
Las autoridades provinciales y los equipos económicos mantendrán el seguimiento de las paritarias sectoriales para evaluar el impacto de los ingresos durante el segundo semestre del año.
