Una ola de protestas estudiantiles generó severos disturbios en diversas regiones de Francia durante la última semana, alcanzando un saldo de más de 1.000 instituciones educativas afectadas, bloqueos en 222 establecimientos y decenas de heridos, según balances del Ministerio del Interior.
Las manifestaciones, motivadas por reclamos ante la falta de docentes y la superpoblación en las aulas, se iniciaron en París y se extendieron hacia ciudades como Lyon, Estrasburgo, Lille, Marsella y Dijon. En localidades como Nantes y Ruan se registraron incendios en edificios escolares derivados de la quema de contenedores, mientras que en otros puntos del país se notificaron agresiones a personal directivo y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Frente a la escalada del conflicto, el ministro de Educación, Édouard Geffray, reconoció la validez de algunas de las demandas planteadas por la comunidad educativa, aunque expresó su preocupación por los episodios de violencia y los daños materiales en la infraestructura escolar.
