Frente a la amenaza de temporales intensos impulsados por el fenómeno de El Niño, el Área Metropolitana de Mendoza depende de una vasta red de ingeniería hidráulica diseñada para mitigar el impacto de los aluviones que bajan desde el piedemonte. Con más de 250 kilómetros de colectores urbanos, diques secos y canales que desembocan en el Canal Cacique Guaymallén, el entramado busca regular caudales extremos antes de que avancen sobre zonas densamente pobladas. Sin embargo, la creciente impermeabilización del suelo por la expansión urbana, la basura acumulada y la interferencia de puentes imponen un riesgo latente de desbordes en cauces clave como el Zanjón de los Ciruelos.
Las alertas operativas y las tareas de limpieza preventiva en los cauces aluvionales se intensificaron este domingo 27 de septiembre de 2026 en todo el Gran Mendoza. Ante la proyección de eventos de precipitación extraordinaria para el próximo verano, la Dirección de Hidráulica provincial reforzó la coordinación con municipios y organismos de emergencia para garantizar la capacidad de almacenamiento de presas como Maure, Frías y Papagayos. Las autoridades advirtieron que la fórmula del riesgo aluvional combina la amenaza natural de las tormentas del oeste con la vulnerabilidad de una infraestructura expuesta al crecimiento de la mancha urbana.
Un sistema integrado de diques secos y 250 km de colectores canaliza las crecidas del piedemonte hacia el Canal Cacique Guaymallén.
Las presas de retención como Maure, Frías y Papagayos regulan el caudal para evitar el colapso de los colectores urbanos.La acumulación de residuos y la impermeabilización del suelo por la urbanización incrementan la presión sobre el Zanjón de los Ciruelos.
El Gobierno de Mendoza actualizará las curvas de intensidad de lluvias junto a la UTN e INA para adecuar las defensas ante el cambio climático.
