A 25 años del atentado terrorista contra las Torres Gemelas, Jimena Vellegal revive las doce horas en las que colaboró de forma voluntaria en el epicentro de la tragedia en Nueva York. Con solo 27 años, la joven artista y mecánica dental mendocina abordó el subterráneo hacia el bajo Manhattan, armó camillas de madera junto a otros civiles y prestó asistencia en medio del colapso de la ciudad.
El 11 de septiembre de 2001, la mendocina Jimena Vellegal transitaba los últimos días de su estadía en Nueva York cuando el impacto de los aviones contra el World Trade Center cambió los planes de su vida y la historia global. Tras observar el fuego desde la terraza de su edificio en Brooklyn junto a sus amigas, la joven de 27 años decidió no resguardarse e ir directo al foco del desastre impulsada por un instinto solidario. Alrededor de las 11:30 de la mañana abordó el subterráneo hacia el distrito financiero y emergió a pocas calles del complejo destruido, donde el aire estaba viciado por un intenso olor a quemado y una densa nube de polvo tóxico. Sin formación en emergencias, se sumó a las brigadas compuestas por bomberos y civiles para confeccionar camillas con maderas de obra, asistir a personas en estado de shock y colaborar en la evacuación del área. Tras permanecer doce horas trabajando en una escenografía desoladora, logró regresar a Argentina en el primer vuelo comercial autorizado una semana después del ataque.
El relato de la sobreviviente mendocina y las secuencias de una jornada que marcó su vida comprenden los siguientes aspectos centrales:
Aquel martes 11 de septiembre, la joven no tuvo que trasladarse temprano hacia su trabajo en Queens, lo que la libró de circular por las estaciones del bajo Manhattan al momento de las colisiones. Desde la terraza del edificio donde residía junto a sus amigas en Brooklyn Heights, observó el impacto de las aeronaves y el posterior derrumbe de la primera torre, confirmando que se trataba de un ataque coordinado.
Lejos de resguardarse en su departamento, Vellegal se dirigió a la estación de subte y viajó hasta la última parada disponible antes de la zona financiera. Al salir a la superficie, la artista mendocina se encontró con una escenografía dominada por el pánico, el silencio y miles de personas cubiertas de polvo que deambulaban sin rumbo fijo entre escombros y pertenencias abandonadas.
Ante la falta de insumos médicos profesionales, los voluntarios improvisaron camillas utilizando maderas con clavos extraídas de obras en construcción de la zona. Munida de mascarillas, guantes y remeras brindadas por los equipos de rescate, Vellegal recorrió las inmediaciones organizando la asistencia inicial y avisando a las patrullas policiales sobre posibles focos de emergencia hasta las 23 horas.
Siete días después del desastre, el 18 de septiembre, logró abordar el primer vuelo de repatriación hacia la Argentina, donde los pasajeros fueron recibidos con aplausos al aterrizar. Radicada desde hace más de una década en la ciudad de Valencia, España, la mendocina mantiene intacta su vocación solidaria, habiendo colaborado recientemente con los damnificados por las inundaciones del fenómeno DANA en suelo español.
A un cuarto de siglo del desastre que redefinió los protocolos de seguridad mundial, el testimonio de la mendocina permanece como un ejemplo de valentía y solidaridad en medio de la peor catástrofe urbana de la historia reciente.
